Archives for the month of: June, 2015

Solo,

y sin fuerza para cambiar la vida,

también respiro con los oídos,

sueño,

me culpo,

y soy segundo como el viento

cuando me piden ayuda…

Quiero embriagarme,

y morder con los dientes una copa de vino,

y quiero dormir medianoche y mediodía,

sin que nadie me vea pelear con un tigre,

sin que nadie recuerde a mi padre…

Quiero vivir solo,

cada vez más solo,

sin ver a un animal comiéndose a otro,

sin desear los cuerpos que rechazo,

sin hacer lo que puedo imaginar,

sin transformar lo que puedo destruir,

y sin matar el lenguaje con la vida de otro…

Soy poeta, porque quiero ser breve,

en la vida que me vence,

en la obra que me avienta,

como la semilla, las alas y el mar.

 

El día es para los epítetos de Apolo,

la noche es para encontrar el final del color,

pero cansado y sin dejar rastros o huellas,

soy poeta, dolor y dolor…

En la tierra escondo ‘El tesoro’ de Tagore.

En el agua millones de peces hablan por mi.

En un faro espero morir después de morir.

En la arcilla formé mis primeros conceptos.

En el barro curo mis pies.

Y en un árbol de piedra

ya nada “vale un Potosí”…

Sueño es analogía,

y los recuerdos una vigilia oscura,

como los vagones de un tren

arrastrando las palabras

de una pesadilla…

No sé si pueda crear otros mundos

hablando siempre de la muerte.

Tiempo sin lugar,

sin lugar para la muerte:

un poeta enfrenta al pensamiento…

Quiero esconderme sin contexto,

jugar sin juguetes y dormir sin remedios,

aparecer y desaparecer a las partituras que no me gustan de mi cuerpo,

y escuchar una conversación adulta,

para que las palabras no se oculten

como los que esperamos enfermar para ser sinceros…

Salto metafóricamente como un citadino,

pretendiendo viajar en una quimera,

acumulando creaciones de poco uso,

para que siga abundando el misterio

en la organización estética…

Porque la metáfora no está muerta,

aunque no te puedas bañar dos veces en el mismo río,

o ser una parte de Dios que no concuerda con las leyes de la naturaleza.

Pero la metáfora debe dejar de ser una esencia selecta de los eruditos,

y multiplicarse como el aceite o el incienso,

para que el lenguaje vuelva a inventar el lenguaje

que no supo organizar al mundo…