Salto metafóricamente como un citadino,

pretendiendo viajar en una quimera,

acumulando creaciones de poco uso,

para que siga abundando el misterio

en la organización estética…

Porque la metáfora no está muerta,

aunque no te puedas bañar dos veces en el mismo río,

o ser una parte de Dios que no concuerda con las leyes de la naturaleza.

Pero la metáfora debe dejar de ser una esencia selecta de los eruditos,

y multiplicarse como el aceite o el incienso,

para que el lenguaje vuelva a inventar el lenguaje

que no supo organizar al mundo…