Archives for the month of: August, 2015

 

I

 

Cuando buscas la perfección

te encuentras con el morbo…

 

II

 

La poesía es un suicidio estético…

 

III

 

Si vivir es un instinto

morir es razonable…

 

IV

 

Todo punto debe ser suspensivo…

 

V

 

Tengo fe que nunca tendré la razón…

 

VI

 

La vida te enferma por dentro

y la muerte te sana por fuera…

 

VII

 

Los cazadores de mitos

confunden a los hombres con fantasmas…

 

VIII

 

El conocimiento es un gusano,

y la mariposa sensibilidad…

 

IX

 

El conocimiento sin amor desconoce lo más importante…

 

X

 

Si de la psicosis pasas a la depresión

debes darte por bien servido…

 

XI

 

Juzgar es un espejismo…

 

XII

 

Reinventarse es volver a nacer…

 

XIII

 

Hasta los planetas se respetan la distancia…

 

XIV

 

Un mundo se parece a otro mundo cuando deja de funcionar…

 

XV

 

Los misterios se resuelven

resolviendo otros misterios…

 

XVI

 

Cuando el cuerpo está contento

la mente se subordina…

 

XVII

 

La libertad es un juego de magia…

 

XVIII

 

El esfuerzo es la sinrazón contemporánea…

 

XIX

 

La función del tiempo es crear…

 

XX

 

La muerte sólo es un retraso…

Sigo sin leerte,

y sigo sin excusas para no leerte…

La otra noche saqué tu libro y lo observé con cuidado

para no mancharlo con las cenizas de mis cigarrillos…

Lo puse sobre la cama,

pero la cama sólo contó los cigarrillos,

y los dedos amarillos de mis manos no pudieron señalarme

que tus letras eran frutas,

el jugo saliva,

la carne cruda,

y el objeto,

el objeto contraído de nuestra sangre…

Zoraida,

Tienes una sonrisa que viene desde arriba,

desde donde se salvan los ríos, las familias y los hijos,

como si se tratara de Moscú para el poeta Alberti…

 

Zoraida,

¿Aún tienes de hija a esa hermana que nunca tuvo hermanos?

Y aunque no espero lealtades por parte de un arroyo,

¿la historia de un cautivo se vive cuántas veces?

Ayer no pude soltar mi lengua,

como si fuese un perro que muerde,

pero dicen que obedecer es saber escuchar

a los sonidos de la noche,

y prometo volver a reunirme,

y con palabras justificar el designio

como la familia etimológica de Dante…

¡No pensé que íbamos a cargar a la muerte en nuestras cartas!

Pero entonces dime: ¿por qué regalamos flores cuando alguien muere?

¿En los pétalos de la rosa están las alas de un kakapo?

¿La magia de la muerte es como el poder de una raíz distribuyendo la tierra?

¿Por qué cuando lloramos las lágrimas inhiben tu deseo y alivian mi dolor?

¿Y por qué marchamos como una banda de guerra detrás de un féretro y luego retornamos como Lutero a Wittenberg?

¿Acaso hay tantas muertes como seres vivos?

¿Valoras la tragedia de Sófocles o el mito de Antígona?

¿Aceptarías más poemas manuscritos por el hombre o crees que podrías detener mi muerte?

Las palabras son como perritos velando por el sentido del hombre…

No te escondas como yo, confundiendo el polvo con neblina,

porque detrás de las cortinas no hay dioses ni héroes,

sólo gente común volviéndose vieja…

Te estás quitando la ropa por si nos vemos,

¿en las sombras de Satán o en los espejos de la erudición?

Porque tú vives en la luz que atenúan mis pestañas…

Y si tu trabajo es perder el tiempo…

Mi trabajo es ser eterno para que escribas toda la historia sin nombrar…

De tí aprendí todo sobre la ensoñación, ¿dónde la dejaste?

Porque despiertos nos ahogamos como orugas enlatadas,

sumergiéndonos hasta caer sobre una universidad de árboles sin nombre.

Pero de pronto es verdad: soy un hombre descompuesto, dulce como la

dualidad y sólo beso el filtro de un cigarrillo hasta quemar la última astilla en los labios de un fogón.

Pero tengo fe en las ínfulas del fuego, soy tan santo como las brujas y desviado por las cruces desérticas de Dios, te responde un poeta que no es un escritor…

Si quieres me siento en tus piernas y ambos escuchamos el mismo relato.

Pero todo es rojo, rojo, rojo…

¿Por qué derrochas la florescencia de tus labios en un sanitario?

¿Por qué en la pegajosa mermelada de la muerte, cualquier otro color nos sería extraño?

¿Si quieres le cambiamos el color a la sangre?

Y con los pulmones de nuestras arterías, ¿compartimos los mitos del arte, la razón de la estética y soñamos con celtas pero sin ninguna exactitud cobarde?

Los labios se quiebran,

la noche tiene colmillos,

los ríos drenan la sangre,

y la tierra suena y retumba

como si miles de bestias

tocaran la piel de un tambor…