Si quieres me siento en tus piernas y ambos escuchamos el mismo relato.

Pero todo es rojo, rojo, rojo…

¿Por qué derrochas la florescencia de tus labios en un sanitario?

¿Por qué en la pegajosa mermelada de la muerte, cualquier otro color nos sería extraño?

¿Si quieres le cambiamos el color a la sangre?

Y con los pulmones de nuestras arterías, ¿compartimos los mitos del arte, la razón de la estética y soñamos con celtas pero sin ninguna exactitud cobarde?