Entre influencias disímiles

y valores comunes,

extraño la extrañeza,

la otra fuerza que también vive.

Y esa ausencia,

aquella batalla que me separa

y me une,

debe ser por la falta que me

hacen los relámpagos y el vino,

la luz del cielo atravesando mi pecho,

como una uva negra desangrándose

en el Mediterráneo…