Estimado “Saulo Batista”

“He recibido tu interesante libro “Un pequeño Dios participando en lo absoluto”. Ante todo reconoces los ecos de Huidobro y de Paz y te lanzas valerosamente a la bùsqueda de ti mismo. Tienes un excelente bagaje literario que te permite lograr descubrimientos fonèticos originales. Tu pensamiento es hondo, pero tiendes al pesimismo, a creer poco en lo que haces. Creo que puedes conseguir mucho màs si le permites la entrada a la esperanza. No te conozco y me gustarìa hablar contigo. Asì podrè comprender mejor tus razones. Porque en tu forma de expresiòn poètica sì es posible creer. Eres poeta. Eso no es fàcil y lo sabes. Gracias por dejarme compartir tu obra y sigue adelante”.

Un saludo de Maruja Vieira.

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“La lengua del poeta”

“Siempre nos hemos preguntado de dónde proviene el grito del poeta y qué fronteras escala o traza su voz. La lengua del poeta, atrapada en la boca de las multitudes, es una mano que serpentea al viento los ensueños. Gracias a esa lengua, colmada de voces de otros tiempos, convulsa en rumores, el poeta habla desde sí mismo de la otredad que lo precede y lo engendra. ¿Y qué pasa si, como escribe Derridá en su libro El Monoliguismo del Otro, la lengua madre se convierte en una madre loca, “la loca de la casa”, una lengua loca que es una madre que delira? Derridá, hablando del fenómeno del Nazismo, fundado en una madre única, en una lengua que enloqueció, que se volvió hegemónica, monológica y quería exterminar a la otredad, dirá que la lengua es locura en acción y que “siempre estamos locos por una madre que siempre está loca por aquello de lo que es”. En ese sentido, el hecho de andar y desandar el camino que deja la lengua madre, a la manera de los poetas, consiste en una argucia en contra de la unicidad del único sentido represor; la poesía subvierte la lengua madre, la hace chillar, refunfuñar, volar y florecer. Octavio Paz en ¿Águila o Sol? escribe un fragmento llamado Hacia el poema, donde corrobora lo anterior: “Arrancar las máscaras de la fantasía, clavar una pica en el centro sensible: provocar la erupción. Cortar el cordón umbilical, matar bien a la Madre, crimen que el poeta moderno cometió por todos, en nombre de todos. Toca al nuevo poeta descubrir a la mujer” El poeta le demuestra a la lengua que él no es su hijo único y confronta su poder, trastocando sentidos y corporeizándolos a través de la escritura. Por eso, tal vez la escritura de Saulo Batista no es de él, sino que le pertenece al hombre ordinario, que teje quimeras detrás del joven soñador.

La lengua del poeta no le pertenece, pero es de él. Saulo canta en nombre de otros, sobre lo que él es y que embellece a todo ser humano: la sensibilidad. Con ella logra hacer suyos, por un momento, los significados del mundo para desdoblarlos, divirtiendo y pervirtiendo, anunciando que nada se ha acabado. Cuando Saulo escoge el arte por el miedo está invitando a todos los jóvenes a encontrar en la palabra el regocijo y la libertad de una lengua que parece escurrirse y morir en las pantallas de los televisores o en las páginas de los diarios, donde creemos encontrar la verdad o fingimos ser retratados. Recordemos que Octavio Paz nos dice que mientras escribe “La lámpara estalla y cubre mis palabras una capa de cristales rotos. Un fragmento afilado de luz me corta la mano derecha. Continúo escribiendo con ese muñón que mana sombra (…)”, haciéndonos comprender que la palabra no es morada sino camino que el poeta al recuperar, hace, deshace un camino que se pisa y se repisa, que no tiene avance ni retroceso, sino se recorre en un zigzaguear. En El arte por el miedo Saulo Batista nos muestra que desde hace tiempo decidió aventurarse por ese camino de narrar la historia de los cuerpos, de contar, de hacer una poesía cotidiana, sencilla, recopilando recuerdos, fragmentos de la realidad que se desbordan en los medios, con un espíritu divertido y crítico, con la necesidad de jugar con esa lengua que cree que todo lo sabe. Este libro, del que hoy gozamos, es una puerta que se abre a otros poetas jóvenes, para que salgan a jugar y hagan delicias con lo que les queda por decir: como Saulo Batista o Jorge Garcés Borrero, en esa línea de ausencia, de silencio, donde borra y tacha y vive”.

Elizabeth Vejarano Soto

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UN NUEVO POETA 

Álvaro Bejarano (Q.E.P.D) I

“En los días de mi adolescencia, cuando justamente comencé a leer frenéticamente poesía, el nombre de Jorge Garcés Borrero (J.G.B.) era la chapa de un industrial que vendía energía física en un tarrito rojo, que al menos un onanista tenaz de mi juventud consumía compulsivamente. Andando la vida, que es putica y heraclitiana, en los días de hoy un lírico muchacho llamado también Jorge Garcés Borrero ha puesto en mis manos su creación que ha asumido como un destino torrencial y yo que estoy harto de ‘los juanramocetes de hojalata” (así les llamó el inmenso León de Greiff, quien además los destinó a degustar con Coca cola la de Cambrone parola). A esos tales en su momento les prestamos demasiada atención. Por muchas cosas que ameritarían un ensayo profundo, que a estas alturas de mi vida no estoy en condiciones de acometer, hoy quiero saludar la presencia de Jorge Garcés Borrero como la irrupción quizás de un poeta post moderno, justamente porque está distante de todos los istmos al facturar una poesía que transporta pensamientos y reales sentimientos. Toda su creación está abroquelada en la poca exigencia formal, lo que podría configurarle como un rebelde con su pasado.

De haber nacido como poeta Jorge Garcés Borrero en los días de los surrealistas, sin duda habría cabido en esa fascinante aventura. Tengo que anotarle que lo que hasta hoy conozco de su creación está signado por un evidente clima poético, aunque un tanto torrencial. Explicable error juvenil. Pocos poemas se bastan a si mismos, porque pocos tienen en la vida de la lírica la larga fascinación que los hace memorables. De lo que no cabe duda es que en la inicial obra de Jorge Garcés Borrero hay una reciedumbre interior, que es lo que en esencia define y hace perdurar a un poeta. Es palmario y súper evidente que Garcés Borrero tiene el defecto, en ciertos momentos, de aludir o tornarse demasiado intelectual, evidenciando que no toda su creación proviene de la intuición, pero será el tiempo y la persistencia la que demostrará que no todo es elaborada arquitectura. No quiero caer en la anacrónica manía de dar consejos a quien sube a la Creación con pasos positivos, como lo patentizan el puñado de poemas escogidos un tanto arbitrariamente. Depende de cómo maneje su vocación para alcanzar la plenitud que a no dudarlo le dará un relieve singular. Podría añadir muchas disgresiones más, pero de lo que se trata es de saludarle con entusiasmo y que sean los domines quienes juzguen lo seleccionado arbitrariamente por él. De todas maneras la poesía es el movimiento del hombre en el mundo y en ese mundo está Jorge Garcés Borrero para encontrarse consigo mismo y un día, ojalá nada lejano, nos muestre su madurez creadora.

Por ahora Jorge Garcés Borrero tiene que aferrarse a las cosas que le son entrañables y no diluirse en los modos del mundo, sino en las explosiones de ese mismo mundo que siempre será absurdo pero bello. Finalmente Jorge Garcés Borrero está alentado por luces nada comunes. Resta recordarle al poeta Garcés Borrero lo que en su momento expresó Fitzgeraid, que afirmó: “en las vidas americanas no hay jamás segundo acto, y quería significar con esto que, fuera de esa única oportunidad juvenil en que aparecen cercanos y posibles los logros más inauditos, el resto no era sino una larga consunción en la opacidad, en lo banal”.

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Álvaro Bejarano (Q.E.P.D) II

Admirado Jorge:

“Como siempre he leído con interés y admiración tu creación que en mi sentir continúa siendo reveladora de tu fina sensibilidad poética, toda llena de un aire de modernidad, aunque emparentada con la expresión de movimientos que hicieron furor en el Siglo pasado, cuando apareció el Surrealismo y con ello el Futurismo italiano. No quiero adentrarme en una tardía lección recordatoria de aquella gesta, pero hay que concluir que lo tuyo es distinto y eso lo redime e importantiza. Omití leer las cartas, porque el género epistolar por imaginativo que sea lo erradiqué de mi interés por la poesía. La vida para mi es una carta sin destinatario y los dioses míos no saben leer ni escribir.

La poesía es noche a la intemperie y deja que te azoten las palabras y con estas – las palabras – cumple el deseo de Octavio Paz cuando las increpó y les dijo: “chillen putas”. Tienes talentos suficientes para incentivar el proceso culturizante y empréndelo hasta que decantes la creación que te garantice un sitio en la balbuciente poesía Colombiana, que siempre es de epígonos tardíos hasta que nos dejaron en manos de los Nadaistas o en los peditos literarios de cualquier Andrés Caicedo. En la medida de que mis males y el ultraje de los años me lo permitan, nada me sería más grato que conversar contigo y con tu mítica abuela.

No gusto hacer sugerencias formativas culturalmente, pero sumérgete en las lecturas para que en sus diferencias veas a muchos de los “escritores” de este país que lo hizo Dios cuando estaba mamado”.

Un abrazo,

-Álvaro Bejarano

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Álvaro Bejarano (Q.E.P.D) III

Mi querido Jorge:

“He leído con afectuoso sentimiento crítico la segunda tanda de tus poemas (Resucito cuando los Hombres se Enredan) y en algunos encuentro el acierto de la creación distinta a lo usual que se publica aquí.

Hay poetas para quienes el mundo es milagroso, memorioso y mágico, que encarnan una realidad luminosa. Hay quienes creen que la poesía es para entenderla de una, como dicen los muchachos y los críticos acondicionados a unos preconceptos que les impide ver la densidad que encierra cada poema, que busca romper los cánones preestablecidos.

Toda la poesía y aún la clara es difícil, pero lo que exige preparación es saber descifrar la poesía difícil o la abscóndita y hay que emprender una búsqueda para desentrañarla. Entonces tu poesía no es una búsqueda, sino un encuentro que por novedoso debe ser analizado, apartándose de los rituales que nos muestran los rimadores o los epígonos tardíos de movimientos literarios caducos.

Yo al leer y analizar tu poesía, querido Jorge Garcés, no estoy en plan de hacer un descubrimiento, sino que me proporciono la satisfacción de enfrentarme a algo distinto al ritual de nuestros “poetas”, que no tienen ni tan siquiera remota noticia de lo que están haciendo poetas modernos o de la modernidad.

Aquí hay sarcasmo para lo bello, justamente porque no saben desentrañarlo, ubicando lo bello y lo sublime más allá del entusiasmo. Tú por una actitud espontánea, te estás cuidando de las “vanguardias” y escribiendo para la “Sagacidad” de los que saben.

Podría extenderme en consideraciones analíticas pero lo que quiero recomendar es persistencia en la creación que se va decantando por si misma, sometida a tu único juicio, dejando al margen a los sabihondos de siempre, que todo lo empañan de ignorancia o de envidia malsana. Sigue adelante. Yo sé porque te lo digo más allá de la amistad, pues es en ti y en tus versos en quien encuentro un real sesgo de modernidad, pues lo demás de los demás, es un tic que no patentiza nada hondo.

Ya te he dicho que hay multitud de poetas modernos, de cuya creación no he visto nada publicado, ni reciente, ni antiguamente, debe ser por lo que expresó Octavio paz: “El amor y la poesía son marginales”.

Recibe un abrazo y una palmadita en el omoplato”.

-Álvaro Bejarano

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Carta al Poeta

“Cuando te conté que escribía notas, era simplemente eso, rayitos de luz, de pensamientos que a veces tengo acorralados y dejo salir de vez en cuando por ahí, para que caminen entre las mentes inadvertidas o hábidas como la del Poeta”…

… “Seamos amigos y escribamos cartas le decía el Poeta, y así, en una extraña situación logró encontrar un asunto que poco a poco iría descifrando aquél gusto por la escritura, tal vez olvidado por un diaro de navegación, tal vez escondido entre las fábulas del tiempo que habían llegado a su vida sin darse cuenta de la hora o el momento.

Un maestro filósofo, alguna vez le propuso escribir cartas. Tal vez para encontrar en los laberintos de cada ser humano ideas, palabras, conceptos, ¿alguna vaguedad? no lo creía de un filósofo. Pero no resultó y aquella absurda idea se había quedado reservada en un manuscrito por más de siete años.

Y ahora, aquel manuscrito resucitaba por la intrépida necesidad de indagar sobre lo claroscuro de una mente que bien podría estar guiada por un impulso, un mundo que con vehemencia luchaba por conseguir aún no sabía qué.

Y aún así se creía que todo en la vida era un devenir, un constante y efímero momento, marcado por sensaciones, en algunos casos, desequilibradas, que llevaban a tomar riesgos inesperados, insensatos. Sin embargo se tomaban, se pulían, y vibraba con cada uno de ellos.

¡Lo siento! Le dijo al poeta,… este intento es solo eso; un intento en un mar de pensamientos diarios, de hazañas por contar a un desconocido que suplica una palabra. Un tiempo que dedicaría solo para satisfacer una descarnada búsqueda de algo que, en su imaginación, nunca pudo existir.

Ahora, queda esperar el correo electrónico del Poeta, ese que invita a la vida, que realiza sus sueños y vive intensamente para cumplirle, tal vez a la sociedad, tal vez a lo “no imaginado”, tal vez a sí mismo”.

M…

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“Nos encontramos ante una nueva voz que irrumpe ansiosa en el ámbito poético local y universal. Una nueva voz cargada de expectativas, incertidumbres, revelaciones y atrevimientos, por supuesto… No obstante tratarse de su primer abordaje de la lengua impresa, al cual llega con la resolución de “hacerse camino al andar”, también sorprende por sus auspiciosos augurios, una voluntad de indagación audaz, descarnada y ajena a los facilismos de la auto complacencia, tan socorridos en los tiempos actuales”.

-Ernesto Fernández Riva

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Hola Saulo Batista o Jorge Garcés Borrero

Leí de primero tu « libro fallido » como lo llamas, « Resucito cuando los hombres se enredan » y por el contrario, me encanta.

Como expatriada que soy, me sigue fascinando ese poema que se abrió al azar cuando me entregaste el libro, « No es posible ».

Leí también esta mañana el otro, « Un pequeño Dios participando en lo absoluto » me gustó leerte, Pasamos la mañana de este miercoles juntos, este libro sigue la línea de tu primero « El arte por el miedo », que para confirmarlo salió de vuelta de mi biblioteca para lectura rápida.

Y tal vez encontré la razón de tu adjetivo « fallido », que no es correcto, ese libro es simplemente distinto.

Todos tus poemas me estremecen, pero ¿qué pasa ?

Que en tu « resucitar », parece que me llegan aires de Mario Benedetti, porque te preocupas por el mundo, hablas del país, de racismo, de la política, de Borges, del periodismo, de la escritura, etc. Son quizás los poemas de un periodista, y a mí eso me gusta. Para ejemplo: « Te cambio una casa por cárcel. En Colombia. Y tú das la Catedral. De San Pablo en Londres ».

Con una excepción, en ese libro, del poema a Mai « Creyendo » hubiera adorado poder escribirle algo semejante a mi abuela. Se me salieron las lágrimas.

Y que no se me olvide, disfruto tus Epigramas son acertados y tienen humor del bueno. « La radio es como Hacer el amor Con la luz apagada.

Conclusión : tus otros lectores prefieren una línea más personal, más introspectiva, más subjetiva.

Yo prefiero « cuando los hombres se enredan, pues resucito ».

Gracias por compartir conmigo tus libros.

Y una anotación, soy una lectora infinita y apasionada de novelas, y me gusta la buena poesía » Entonces ojo con tu epigrama que me declara la guerra « Admiro a quienes escriben novelas Pero desprecio a quienes las leen » sobre todo en este 16 de mayo de 2012 cuando se fue para siempre uno de mis maestros, Carlos Fuentes, gran novelista, estupendo ser humano, gran pensador latinoamericano, que la vida me dió la oportunidad de conocer y entrevistar varias veces. Siento tristeza y nos hará falta.

Te quiero mucho

-Conchita Penilla

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Gracias, apreciado Jorge/Saulo, por tu mensaje y por la consideración al compartirme tres de tus nuevos poemas. Soy bastante temeroso de dar conceptos sobre la poesía de los otros, incluso sobre la mía. La única consideración que suelo compartir, es trabajar, trabajar y más trabajar, cada uno en sus campos de labores. Y el tiempo dirá acerca de los resultados, así nos toque pasar por el mundo en medio de un silencio reinante, un tanto cruel… Pero tendremos que fortalecer el espíritu para resistir la habitual indiferencia que nos envuelve. Lo importante, solía decirme el inolvidable Manuel Mejía-Vallejo, “lo más importante, maestrico, es la canción”.

Siempre grande y afectuoso abrazo,

-Carlos Enrique Ruíz

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Carta (I) Enviada por Alba Lucía Ángel (La Pájara Pinta)

 

Jorge, mi gaviota:

 

hablar con esos seres que llegaron como tú al mundo de los muertos, para “rehacer”, cueste lo que cueste, todo el tejido -herida infame que por siglos y más siglos la humanidad entera que entre cadenas gime lleva en el corazón- no es tarea de sordos, ni de ciegos.  ni mucho menos de mercachifles de la mente.  esos que saben lo que saben y que al final de cuentas escuchan con el vientre, digo yo…  están bajos de tono.  no alcanzan los sonidos de la vida en todo su esplendor.  y saben lo que saben… sí.  pero no ven, repito… ni tus alas (las de esos seres como tú) ni mucho menos llegan al universo que te envuelve.  que los cobija a todos los que han llegado a este AHORA.  en ese tiempo que no existe y que todos aquellos que quieren inventarlo, procuran detener.  ¿o exorcizar…?

 

a lo mejor quieren adelantarlo.  o atrasarlo.  qué vamos a saber… si la corriente alterna que los une, no añade más allá de sus narices.  ni salta en el vacío.  solo se acuesta, duerme, desayuna… si acaso mira el sol, o a un niño que se abraza con una mariposa… sin entender por qué de esa delicia.

 

¡qué vamos a saber, mi Jorge: mi gaviota…!

 

mejor dejarlos sueltos, como esos miquitos que entusiastas se pasan día y noche colgados de sus ramas, haciendo malabares.  los miquitos felices.  ellos -los otros, los loqueros- tratando de alcanzar las ramas de la ciencia, de donde cuelgan solo restos de CONCIENCIA: esa soñada por los dioses.  cantada por los bardos de todo el universo conocido como LA MADRE TIERRA.  la CONCIENCIA que une a gente como tú, como ellos y ellas… tus hermanos/as de tu “especie”.  los que han llegado en esta hora de duelo permanente a remediar el odio.  la avaricia.  a implementar un gran respiro, que ahogue de gran goce a quien se atreva a entrar en él.

 

no temas a la vida.  ya se que no has sido amigo nunca de la muerte.  porque no existe, eso lo tienes claro: espero.

 

y vas a navegar… con esas alas grandes, grandes, blancas y fuertes como las velas de un navío, que cruza el mar de aquellos sueños que a nadie pertenecen.  las gaviotas conocen.  tampoco es un secreto para tí.  y se lanzan… audaces e imponente en picadas feroces que dan vértigo, pero se han entrenado, sí.  y no les va a arredrar si el cruce es prohibido por leyes del esfuerzo, o ley de gravedad, o simplemente leyes peregrinas que no les sirve a aquellos como tú: como ellas, las gaviotas… que son omnipotentes en esa su visión de luz perenne y sanadora.

 

los cruces de estos tramos, no son para los buitres.  ni mucho menos para las comadrejas, cubiertas de temores y ancladas sin remedio en esas madrigueras milenarias.

 

estás en el camino.  con tu mochila y “caminando por tu propia vereda”, como diría pepe mujica.  ¡ahhh…! los sabios y sus fuentes de colores.  de mariposas lúcidas, translúcidas… ricas en tintes y en donaire.

 

ya te has unido a ELLO, mi gaviota: sin miedo al miedo y rosa en bandolera.  cantando.  hablando. silencioso como los monjes tibetanos.  ya poco importa la expresión de ese tu SER de vagabundo del espacio.  lo que sí cuenta, siempre, no te olvides: es el “intento”.  como diría DON JUAN, ese maestro antiguo y tan plagiado.  o sea: el PROPÓSITO ABSOLUTO.  lo traes en el cuerpo, tatuado como un rayo que se desprende en un instante… y nadie puede detener.

 

por Ello.  en Ello y con Ello, yo te saludo niño de mi Amor.

ojalá que mi voz -vibrando en tonos de silencio, o audible cual un címbalo en un templo- resuene en ese SER que vino con tu cuerpo, de HUMANO NUEVO.  de NUEVA CREACIÓN.  de Ser galáctico absoluto, como son esos ángeles que siempre te acompañan.

 

no estás solo, mi niño.  estamos en el CENTRO DE LA GALAXIA.  en el CIRCUITO de LA ROSA MAGENTA, rodeándote.  cuidándote de ruidos alevosos y de pirañas del astral, que han querido ahogarte con sus cuentos: de asustabobos, créeme.  no tienen consistencia… como diría la abuela.

 

ATHEEZ (gratitud infinita)  ARATHOMÍ  (Amor Supremo)  ARAHAT  (Luz galáctica) ORATHÍ-TAMÁ (Petición de Perdón)  por todo lo que ERES.  quiero dejar constancia de tu Luz, en todo este universo.  confiar en tu visión de un hacedor de mundos luminosos.  y se que perseveras en tu “intento”.

 

te abrazo con mi Luz, de MADRE y de DADORA.  y te hablo, sí… mientras caminas con el ritmo de quien confía en su vehículo, que vino con su SER a recorrer la vida que “el” pidió.  el holograma es tuyo.  y tú eres el “creador”: recuérdalo, sin tregua.   sin mirar nunca para atrás: pues ya quebraste los espejos.  protégete, eso sí.  como la zorra amiga del Principito, mirando sólo con los ojos de ese tu corazón de infante peregrino, “pues lo esencial es invisible…”  lo sabes de memoria, no lo dudo.

 

 

con una rosa magenta para tu corazón.  mis ángeles galácticos.

 

 

arathía-aihtara    (la pájara)

 

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Carta (II) Enviada por Alba Lucía Ángel (La Pájara Pinta)

 

Mi Jorge (Saulo) amadísimo, mi gaviota:

tu poesía inunda el corazón

de la montaña

y hace que el pálpito ruede

suave

anclando tu respiro

de niño trashumante de galaxias

en flor

 

que todavía no alcanza

a ser

presencia

 

…gracias por ello, niño hermoso.

 

Sigo cantando, en el camino dulce y en la tormenta que no depone nunca su agresión. Pero así es. Una de cal y otra de arena.

 

Esta noche saldré desde Oakland, California hacia mi montaña sagrada. Mount Shasta. De allá te contaré otras historias.

 

Estuve en el territorio de San Diego una semana.

 

Encuentros con libélulas, el mar, niñas que encantan como los duendes de los cuentos. Todo eso en la mirada del que mira, lo sabes bien.

 

Espera un poco más. Ya cantaremos juntos, otra vez.

 

Rosa magenta para el corazón.  Mis ángeles galácticos.

 

Aihtara  (La Pájara)