I

Me aferro a la vida,

a todo lo que entiendo

y no entiendo,

me aferro a la vida con

argollas de hierro

y serpientes de metal…

II

Me aferro a la angustia

que me reprime,

a la mujer que me rechaza,

al cuerpo que me concreta

y al saber que me desconoce…

III

Me aferro a la vida,

a todo lo que entiendo

y no entiendo…

Asombro, reflexión y engaño:

la dialéctica es para el duende,

la poesía para el diablo,

para expulsar y para transgredir,

la poesía es como una familia

acostándose con hambre…

Sabana seca y vacilante,

la sangre está en el aire

y en el agua quieta está la flema.

Sabana seca y vacilante,

recuérdame envejecer junto

a los restos puros de la tierra…

I

Decir sí,

palabra que sí,

o decir no

y soltarme como otro

hombre en pedazos…

II

Decir,

bendecir,

contradecir,

maldecir,

predecir:

la dictadura es el resultado…

Si nada es anterior a un poema,

nada avizora tanta lucidez confusa ni

refunda la conciencia triste de la belleza,

como el estallido de un poema…

 

Si nada es anterior a un poema,

nada camina hacia la muerte ni

permanece estoico en el origen,

como lo atestigua el lenguaje…

Entre influencias disímiles

y valores comunes,

extraño la extrañeza,

la otra fuerza que también vive.

Y esa ausencia,

aquella batalla que me separa

y me une,

debe ser por la falta que me

hacen los relámpagos y el vino,

la luz del cielo atravesando mi pecho,

como una uva negra desangrándose

en el Mediterráneo…

Escribir y cortejar,

entre adueñarse y el rechazo,

aunque las orugas se vuelvan mariposas

y Gregorio Samsa en cucaracha,

criaturas que son fragmentos

de otro amo…

Piel,

polvo inculto de la tierra,

pellejo reseco de la discordia,

la frontera soberana

del penúltimo poema.

Piel,

más allá de la frontera,

el amor inventa otra receta,

besa nubarrones

y cincela a la taciturna

ubicuidad del cielo…

Soy la palabra,

la reducción de los dioses,

puro en errores y vicios,

amado por la materia,

lo perecedero y cobarde…

Todo lo vuelves patria,

el llanto fatigado de una mujer,

el contrabando de un pedazo de tela,

una plaqueta para ser esclavos

y universales después…